Los primeros descensos del Cañón de Buitreras

Bibliografía: GIL MONREAL, Manuel (1.990)*. Andar por las sierras andaluzas. Excursiones y ascensiones, págs. 81-87, Libros Penthalon, Col. El Buho Viajero. Madrid.

En las páginas  de esta publicación «clásica» del montañismo andaluz se recogen las descripciones de los dos cañones que iniciaron el barranquismo en Andalucía. Su lectura, sobre todo en el caso de  Buitreras, es algo más que recomendable:

La Garganta del Guadiaro

 

Accesos por carretera a la Garganta del Guadiaro

El interés  por las travesías de gargantas y desfiladeros está bien patente entre los montañeros. Para justificar lo dicho valen algunos capítulos del libro Los Pirineos (las 100 mejores excursiones y ascensiones) de P. Bellefon, y algunos artículos aparecidos en varias revistas de montaña.

En las páginas anteriores se ofrece información para realizar el recorrido de otra garganta. La aparición de esta segunda es por ser bien distinta de la primera, aparte de cuestiones estéticas siempre subjetivas.  La Garganta del Guadiaro es un garganta casi completamente inundada durante todo el año, aspecto este por el que no se parece en nada a la Garganta Verde. Nos atreveríamos a decir que es un río subterráneo al que le falta su pétreo techo, aunque en ocasiones la vegetación se entrelaza de pared a pared, dándole un matiz selvático.

En la travesías de estas gargantas se encuentra un gran aliciente par el montañero, constituido por la misteriosas y oscuras sombras que sus paredes cobijan, por el ruido de las aguas que en su interior corren y,  sobre todo,  por el gusanillo de ver que hay más allá. Desde el punto de vista técnico, se pueden encontrar algunos trepes y muchos «rappeles».

El primer problema que tuvimos que solucionar es su localización, pues de momento sólo supimos de su existencia a través de un viejo libro (Las Maravillas de la Península Ibérica), donde se daba una breve referencia, y que para colmo de males, usaba para esta garganta el nombre de Angostura del Guadiaro, el cual es totalmente desconocido por los serranos que viven en sus proximidades. Así, tras dar muchas vueltas y preguntar bastante, dimos con el pueblo de El Colmenar **, que es el más cercano de la garganta y que allí denominan «Las Buitreras». El Colmenar tiene estación de ferrocarril en la línea Algeciras-Madrid, y se llega bien al mismo por la carretera de Ronda  a Algeciras. En el pueblo tratamos de sacar información sobre la garganta, teniendo como conclusión que se aventuran un poco en el punto en que las aguas «salen» de las estrechuras que recorren por su interés en cazar algunas palomas.

La travesía de la garganta es más cómoda de realizar en sentido a favor de las aguas del río Guadiaro. Para ello hay que llegar a El Colmenar y dirigirse a una central eléctrica que hay a la entrada, y de ella tomar la vía del tren. Siguiendo esta vía en dirección ascendente, llegaremos a donde comienza la garganta.

El principal inconveniente de la aproximación es que hay que atravesar siete túneles, y debemos informarnos del horario de los trenes, que son muchos y frecuentes, ya que no recomiendo repetir nuestra experiencia de estar en un túnel cuando pasa el tren. Se produce entonces un ruido brutal, humos al por mayor y el peligro que supone un ferrocarril a toda archa a menos de un metro. Al ver el tren tan cerca, nos echamos al suelo y nos colocamos la mochila sobre la cabeza, no fuera a suceder que algún viajero tuviera la gentileza de tirar una lata o una botella por la ventanilla.

Pasados los siete túneles, llegamos a un puente, que no cruzamos, sino que bajamos al cauce del río. Eran las 8,30 horas de aquel domingo a comienzos de un verano cuando entramos en el río. No tenemos referencia o información de nadie que haya atravesado esta garganta, lo que nos facilitaría las cosas y despejaría las incógnitas. No creemos que seamos los primeros en pasar, pues es fácil que otros montañeros o espeleólogos la hayan frecuentado. Vamos recorriendo una zona que podemos llamar de inicio, compuesta por varias y largas charcas, multitud de bloques por los que trepamos y bajamos. A medida que la paredes se ponen más altas, se oye el murmullo del agua en aumento. La vegetación por encima, en la rocas más elevadas, es exuberante. La luz disminuye, ya que el sol está aún bajo. Hacemos algunos destrepes y oposiciones, casi siempre en sentido descendente. La roca toma formas extraordinarias, aparecen agujeros, pináculos, pozas… Nuestro interés por lo que estamos recorriendo no se ve defraudado, debido a la belleza que nos rodea.

Primeros descensos de Buitreras con botes neumáticos
Primeros descensos de Buitreras con botes neumáticos

Hace tiempo dejamos atrás un puentecillo que une las dos paredes de la garganta en su parte alta; en realidad no es un puente, sino un conducto por donde llega el agua a la Central Eléctrica de Colmenar, llamada también de Buitreras.

La parte media de la garganta está constituida por una zona donde las paredes superan el centenar de metros. La angostura es máxima, viéndose el cielo sólo en una estrecha franja azul. En esta parte hicimos varios ráppeles, algún paso complicado; también solucionamos la continuidad de nuestra marcha a través de agujeros, por los que penetramos y evitamos pequeños saltos verticales. En muchos momentos es el lecho del río el que nos indica por dónde seguir, ya que no es posible encontrar alguna cornisa o recodo lateral. Las charcas se convierten en lagos muy grandes y alargados. Cuando el sol está en el mediodía, sus rayos se cuelan entre las verticales peñas e inciden en el agua formando cuadros muy bellos.

Tras las últimas y largas galerías inundadas, de una belleza indescriptible, contemplamos tajos que nos son conocidos. El final está próximo. El agua desaparece entre las piedras y los lagos se hacen más escasos.

De nuevo subimos y saltamos enormes bloques; es lo que podemos llamar zona de salida.  A poco, observamos el puente formado al desprenderse un gigantesco peñasco y quedar encajado entre las paredes de la garganta. Luego pasamos por debajo de él. Aparecen una o dos charcas más, que atravesamos con el agua a la cintura. Vemos una abundante concentración de peces, tortugas, vencejos, palomas, aviones; pero faltan los buitres que dan nombre a este lugar, o al menos no hemos tenido la suerte de verlos posados en la roca.

 

Arriba se haya un largo túnel que tiene muchas ventanas y que ya nos es conocido. Descansamos algo, arreglamos el equipo y las mochilas. Con un sol implacable subimos al túnel, y por las vías bajamos a El Colmenar, sin tener la inoportuna presencia del ruidoso «caballo de hierro».

Respecto al tiempo a emplear, como siempre, hay que tener presente que es muy relativo; así un grupo de tres personas, con equipo adecuado y conocimiento, puede emplear entre cinco y seis horas. La fecha más indicada es a principios de verano o final de primavera. A medida que el verano avanza hay menos agua, lo que en opinión de algunos dificulta la travesía; además el estado de la misma va empeorando, con basuras, troncos y maleza en lugares por los que es imprescindible pasar. No se debe de iniciar este recorrido sin la certeza de buen tiempo, sin lluvia. Si el caudal es muy fuerte, es mejor dejar pasar la fecha un poco y esperar a más adelante, aunque todo eso depende de cómo venga el año de lluvioso. En esta garganta  ya se ha producido un grave percance, y cierto grupo  tuvo que ser rescatado cuando las aguas bajaron, ya que no podían seguir ni retroceder.

Situación de la Garganta del Guadiaro

Lo fundamental del equipo son las cuerdas y los botes neumáticos, para navegar por las zonas inundadas. Las aguas suelen estar bastante frías, por lo que no es muy aconsejable hacerlo a nado; además, las distancias son grandes. Es poco seductora la experiencia de nadar vestido y calzado, porque resulta muy cansado. Así que, a buscar el material citado. Conviene, en las mochilas, tener ropas secas, que pueden estar en bolsas, pues a veces hace frío. Es también aconsejado un calzado ligero que se pueda mojar, para facilitar el salir y entrar en el bote. Igualmente se puede buscar alguna caja hermética en donde proteger el material fotográfico de una posible caída al agua.

En pleno verano, cuando las precipitaciones son raras, no suele haber problemas para esta garganta, el agua está tranquila y resulta una grata experiencia. En suma, una actividad bella y agradable, pero no difícil, recomendable al que desea conocer uno de los lugares más interes antes de la Serranía de Ronda.

*  *  *

Esta actividad se puede realizar en un fin de semana. Para pasar la noche, existen cerca del pueblo algunos parajes para acampar cerca del río, donde además es fácil gozar de un baño.

Lamentablemente hemos oído hablar en varias ocasiones de un trasvase del río Guadiaro, es posible que el mismo pudiera cambiar el estado actual de esta garganta. Así como se decía en otro lugar, es necesario darse prisa porque cualquier día estos parajes  pueden ser alterados, más cuando este espacio natural no goza de ninguna protección.

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Nota del blog:
* La primera edición de esta obra es de 1.981

**Estación de Gaucín es la estación de ferrocarril de El Colmenar, pedanía de Cortes de la Frontera situada a diez kilómetros de Gaucín. La estación se encuentra en el valle del Río Guadiaro, a una altitud mucho menor que el núcleo urbano. Se accede a ella por la carretera MA-9300, que la une con Gaucín.
No se debe confundir con Colmenar, municipio de la provincia de Málaga, situado en la parte oriental de la provincia, en la comarca de la Axarquía, a unos 30 km de la ciudad de Málaga y a unos 44 km de la ciudad de Vélez-Málaga.

Ayer (12-Julio-2014) nos enteramos que los participantes en el primer descenso del cañón de Buitreras, fueron el propio Manuel Gil Monreal, Juan Manuel Gonzélez Montero y un compañero más; todos montañeros y/o espeleólogos de los grupos de montaña y espeleo de Jerez, aproximadamente sobre 1.980. La crónica se publicó en la revista de montaña Montañas del Sur. Nos han prometido copia de esta revista y algunas fotos.

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