Rescates en Cañón de Buitreras del Grupo de Rescate en Montaña del Consorcio de Bomberos de Cádiz

Último rápel de cañon de Buitreras en crecida
Último rápel de cañon de Buitreras en crecida

Desde que conocimos Buitreras, a mediados de los 90, este cañón ha estado rodeado de un halo de peligro. Todo el mundo teme a un sifón, las crecidas, las posibles sueltas de agua de la presa de Buitreras…..    

Hemos encontrado un artículo en el que se describen dos accidentes del año 2.000, en los que intervino el Grupo de Rescate en Montaña del Consorcio de Bomberos de Cádiz, http://www.sierradecadiz.com/noticias/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=259    

«El 4 de junio de 2000 tuvieron un caso muy complicado en Buitreras, en el término de Cortes, dentro del parque natural. Rescataron con vida a cuatro personas que hacían espeleología, pero un quinto integrante de aquella expedición falleció por congelación. Había quedado atrapado en un hueco de una catarata tres horas boca abajo. El aviso de este accidente fue muy complicado. Uno de los expedicionarios se atrevió a saltar al charco que había tras el vacío. Logró llegar hasta El Colmenar y dar la voz de alerta. Cuando llegaron, los miembros del grupo de rescate accedieron al lugar del siniestro por una vía alternativa diseñada durante las prácticas de prevención. Esta instalación la tienen preparada para acceder a este lugar peligroso de Buitreras por un itinerario distinto al que utilizan los expedicionarios para recorrer el cañón.    

Vista del último rápel del cañón de Buitreras y cascada
Vista del último rápel del cañón de Buitreras y cascada

 Una semana antes habían rescatado en la misma zona a cuatro infantes de marina y una capitana del ejército americano. En Grupo de Rescate de Montaña. Bomberos Cádiz este caso, los militares intentaron pasar por los rápidos de la cueva, pero en el segundo de ellos el agua le dio unrevolcón a uno de los infantes de marina, que se rompió la nariz, y en la confusión se perdió la capitana. «Ahora por la sequía no corre el agua, pero, en época de precipitaciones habituales, cuando corre el agua esta zona es peligrosa; tienes que saber si te puede meter o no», afirma Juan Carlos Chacón.
La dificultad que entraña esta cueva es que, en general, «se rapela en doble». es decir, «se coloca una anilla en la cabecera de cada pozo y cuando llegas abajo tiras de un extremo y la misma cuerda te sirve para todos los pozos y no tienes que ir cargado de más cuerdas», explica el bombero ubriqueño. «Eso tiene una ventaja, que llevas poco peso, pero también una desventaja, que desde el momento en que tiras de la cuerda por primera vez tienes que seguir el curso del agua y no puedes volver atrás», añade. «Hay gente que cuando se mete, como el río es ancho y el agua llega por la rodilla, no es consciente del peligro que le puede esperar más adelante, porque hay sitios en los que el cauce se estrecha a menos de dos metros y surgen rápidos, piedras y cataratas en zonas oscuras». Los militares se quedaron estancados sin poder volver. El grupo de rescate los salvó.» 
   

Salto en último rápel del cañón de Buitreras
Salto en último rápel del cañón de Buitreras

La descripción contiene pequeños errores al hablar de espeleología y cueva, cuando se trata de una actividad de barranquismo/descenso de cañones y de un cañón, pero nos expone el importante riesgo que tiene el cañón fuera de la época de estiaje total, en su punto más delicado.   

 El lugar en el que ocurrieron estos dos accidentes es el último de los rápeles del cañón de Buitreras, en el que ha habido más incidentes que conocemos.
Aunque el cauce del cañón presenta alguna zona estrecha anterior, es justo a partir de este punto donde el cauce se estrecha durante un buen trecho. Esto ocurre en un resalte en el que hay que rapelar hacia una grieta de medio metro de ancho, en la que cuando hay caudal, cae una doble cascada que puede arrastrar a los barranquistas. Cuando hay bastante caudal y existe este peligro, el agua deja tras de sí, una pequeña oquedad, de la que es muy complicado salir. Al intentarlo la fuerza de la cascada puede arrastrarte a la grieta, en donde se produce un feo movimiento de agua en el que se han perdido más de una mochila. Ahí es donde se quedaron «atrapadas» estas personas.
La causa de estos accidentes es un equipamiento incompleto, adecuado para estiaje total, pero incompleto para situaciones en que el caudal provoque movimientos importantes de agua bajo la cascada.
Existe algún anclaje antiguo, muy elevado y de acceso dificultoso, que puede evitar este rápel tan peligroso con caudal. Y deberían existir anclajes que permitiesen montar un pasamanos por la izquierda, por una cornisa hasta un gran bloque empotrado,  junto al cual se debería montar otra cabecera de rápel. Y ¡problema solucionado!, en circunstancias normales. Porque cuando corre agua por Buitreras lo único sensato es darse la vuelta a menos que seas muy-muy-muy experto y conozcas el cañón muy bien.    

 

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